lunes, 17 de septiembre de 2012

Fortaleza Infernal

Christopher Lambert tendrá dos papeles en toda su carrera que le han servido para conseguir renombre y cierta popularidad: su participación en “Los Inmortales” y su realista recreación de Tarzán en “Greystoke”. El resto es morralla de altura, y “Fortaleza Infernal” no es una excepción. El título original de la película es “Fortress”, fortaleza a secas, pero el traductor debió de añadir lo de infernal después de verla, porque seguro que en el infierno se la ponen a  los directores de recursos humanos como tortura.

El mayor castigo... es que te obligen a verla.
En un futuro no demasiado lejano, con una población sobresaturada, tener más de un hijo es un delito penado con cárcel en Estados Unidos. El capitán Brennick y su esposa intentan cruzar la frontera con Canadá al quedarse ella embarazada de su segundo hijo, pero son apresados y enviados a una futurista cárcel, más de treinta pisos de celdas excavadas en mitad del desierto donde la alta tecnología controla y vigila hasta los pensamientos de los reclusos, a los que controlan mediante un aparato insertado en su estómago, capaz de lanzar dolorosas descargas y, llegado el caso, matar a su portador.


Mira, cariño, me han dado una pistola de plastico y han despedido a mi peluquero... ¿A que estoy molón?


No es un mal comienzo como trama, un drama carcelario en un futuro distópico con profundas reflexiones morales, donde el héroe debe hacer frente con inteligencia  a un brutal enemigo capaz de anticiparse a sus movimientos… pero se ve que eso era mucho esfuerzo. Quizá por esa razón contrataron a tres guionistas, pero entre todos ellos no son capaces siquiera de lanzar una frase memorable, mucho menos de dotar de calaje a la historia. De hecho, el guión tiene más agujeros que una raqueta de tenis, con los problemas y tensiones torpemente resueltos. Podría dedicarme a destripar el desarrollo de la película indicando las contradicciones y sinsentidos que podéis encontrar, pero os quitaría la gracia del visionado de la misma. Solo indicar que, para ser una institución penitenciaria de máxima seguridad capaz de vigilar hasta los pensamientos de sus presos, el plan de fuga resulta bastante pobre y desalentador.


Otra cosa bastante penosa en la película es el reparto. Christopher Lambert hace lo que nos tiene acostumbrados: actuar como si realmente se creyese su papel cuando lo que realmente está haciendo es parodiarlo. Su némesis en la película, el alcaide Poe, debería ser un malo cuya autoridad, maldad y presencia llene la pantalla, inspire respeto y sea un reto para el héroe… por desgracia, la interpretación y el propio personaje son tan insulsos que resulta tedioso. Incluso el descubrimiento de la verdadera naturaleza de Poe, en vez de sorprendente y reveladora, resulta totalmente prescindible. Los compañeros de presidio no se quedan cortos, desde el nada sobreactuado científico loco (Jeffrey Combs) hasta el insulso hispano, porque ya se sabe que en todo presidio americano hay al menos un hispano, por no hablar del preso psicópata que para parecer agresivo, su técnica es abrir mucho mucho los ojos. Únicamente se salva, por escaso margen, Loryn Locklin, una guapa y apenas conocida actriz, representando a la esposa de Brennick, y Lincoln Kilpatrick, que interpreta al preso negro, recluso de confianza del alcaide… aunque claro, con el despropósito de película que les rodea, poco pueden hacer. Eso sí, debo decir a favor de todos ellos que son capaces de llamar al aparatito que tienen los reclusos en el estomago “intestinador”, y a su activación “intestinación”, sin reírse ni una sola vez. Todo un logro, os lo aseguro.

Fijate, las mismas arcadas que me dieron a mi al verla...
Y es una pena, porque con una idea de arranque relativamente buena, bien llevada, podría haber sido una película de culto. La desidia de los guionistas, el poco acierto del reparto y el propio directo Stuart Gordon, poco hábil en las escenas de acción pero con un gusto atroz por el gore y la casquería, no ayudan a su resolución. La idea les venía grande, lo cual se evidencia en su presupuesto: inicialmente, la película estaba pensada para lucimiento de Schwarzenneger, pero en esa época el actor cobraba 12 millones de dólar. Exactamente el presupuesto de toda la película. Tras ofrecérselo a Stallone, Lundgel y otros actores-musculitos de la época, el trabajo cayó sobre Lambert, el cual no queda especialmente bien portando armas de plástico, todo sea dicho. Así que todo se queda en película de serie-B, con ideas interesantes mal resueltas, que por añadidura ha envejecido bastante mal.

Tio, ¿de verdad hemos hecho esta pelí?

3 comentarios:

  1. [imagen]
    'Fijate, las mismas arcadas que me dieron a mi al verla...'


    jaja, se pasan!
    Genios.


    Leandro.

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  2. Intestinación, intestinación, intestinación... MRFFFF , es cierto, no se puede hacer sin partirse...
    que le den un oscar, un globo o un caramelo, el tío tiene merito.

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  3. Joer es que Lambert no levanta cabeza...
    Por Dios ¿nadie se ha atrevido a decirle a ese hombre que no sabe actuar?

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