La doble decepción que provoca esta película provoca que se hunda en las más bajas simas de nuestros infumables.
Por un lado ver actores de cierta categoría (Christina Ricci, Stephen Dorff, Don Johnson; si, sigue vivo) haciendo el tonto en unos diálogos dignos de “Teo va al médico”, en los cuales el único merito reseñable sea que no estén partiéndose el culo a cada momento.
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| Don Johnson, el director veterano del porno... No estaba muerto, estaba de parranda. |

