Lo bueno del cine es que cabe casi de todo. Lo malo, que como cabe casi de todo también caben cosas como “Bratz: La Película”. Como lo oís, hay una película sobre las Bratz. No, no una de dibujos animados, una de actores (es un decir) reales. Sin entrar en detalles sobre cómo terminé viendo esta abominación, sabía desde el primer momento que iba a ser uno de nuestros infumables.
Podríamos decir que estamos ante un drama social, un relato sobre la perdida de la inocencia y de la infancia en el sendero iniciático de vida, con personajes de hondo calado social y complejas relaciones interpersonales, con sus propias tragedias personales que lastran sus vidas. La amistad perdida, la lucha por encontrar tu propio lugar, la perdida de nuestros sueños, la integración social de las distintas étnias . Que dramón, que profundidad, que calaje social… ¿verdad, no? Pues no. Decir eso sería como decir que Enrique Iglesias es el equivalente en la música actual a Beethoven.
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| Las muñecas originales. En cuanto a capacidad interpretativa, estan a la altura de sus equivalentes en la película. |